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HERRAMIENTAS DE ALMACENAMIENTO MASIVO

El almacenamiento en nube o almacenamiento en la nube (del inglés cloud storage):
es un modelo de almacenamiento de datos basado en redes, ideado en los «años 1960»,1 donde los datos están alojados en espacios de almacenamiento virtualizado por lo general aportados por terceros.
Las compañías de alojamiento operan enormes centros de procesamiento de información. Los usuarios que requieren estos servicios compran o alquilan la capacidad de almacenamiento necesaria. Los operadores de los centros de datos, a nivel servicio, virtualizan los recursos según los requerimientos del cliente. Solo exhiben los entornos con los recursos requeridos. Los clientes administran el almacenamiento y el funcionamiento de los archivos , datos o aplicaciones. Físicamente los recursos pueden estar repartidos en múltiples servidores físicos.

Se puede acceder a los servicios de almacenamiento en nube por diferentes medios, como una web service, API, interfaz ingles o alguna otra seleccionada por el cliente.
La idea detrás de todo esto nace en el acceso instantáneo y en todo momento a tus datos estés donde estés y a través tanto de dispositivos móviles (teléfonos inteligentes, tabletas, etc.), como de computadoras de escritorio o notebooks. 
Lo mejor de todo es que la nube no fue creada para personas expertas en tecnología, sino para el usuario final que quiere solucionar las cosas de manera rápida y simple. Por ese motivo la mayoría de los servicios que hacen uso de esta tecnología son de lo más fáciles de usar.  


 Ventajas de la nube

Acceso desde cualquier sitio y con varios dispositivos. Tus programas y archivos están en la nube, con lo que te basta una conexión a Internet para acceder a ellos y usarlos de modo remoto.
Puedes hacerlo mediante un PC fijo, un laptop, un tablet PC, un iPad, un smartphone.
Todo el software está en un solo sitio. En la nube, claro está. Eso te evita tener que instalar tú los programas en tu PC, tu laptop o todos y cada uno de los múltiples equipos de una red.
Y no sólo te evita instalar el software, sino preocuparte por actualizar los programas o hacer upgrades. Tu proveedor de la nube se encarga también de eso por ti.
Casi el único programa que necesitas tener instalado es un navegador de Internet con el que acceder a la nube y trabajar en ella.

Ahorro en software y hardware. En la nube, un mismo programa lo comparten muchos usuarios, sin necesidad de tener que comprar una copia individual para cada uno de ellos. Eso abarata el precio de las aplicaciones.
Como todos esos programas se ejecutan en la nube y todo se guarda en ella, no hace falta gastar mucho dinero en un PC muy potente y con un disco duro grande.
Ahorro en mantenimiento técnico. Sin programas instalados o redes de PC complejas que configurar y mantener, los usuarios de la nube deben tener menos problemas informáticos.

El proveedor de la nube se encarga del mantenimiento técnico de sus propios servidores. El usuario no necesita saber crear redes de computadoras para compartir recursos, porque puede hacerlo a través de la nube.
Escalabilidad. Un sistema informático es escalable si puede crecer para responder a necesidades más exigentes. Esto es crucial sobre todo para las empresas. Con la nube, la escalabilidad está garantizada sin tener que invertir más de lo necesario en previsión de que las necesidades aumenten.




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